DEHESA DE CIGÜEÑAS BLANCAS. DOS TORRES

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  • Época: otoño, invierno, primavera y verano.
  • Franja horaria: todo el día
  • Acceso: coche, bici, a pie
  • Equipo óptico: prismáticos y telescopio
  • Grupo de aves observables: rapaces diurnas,  paseriformes, picos,  rapaces nocturnas, garzas y cigüeñas.
  • ¿Cómo llegar?

Tomaremos la carretera A-3177 que viene desde El Viso dirección Dos Torres. Nos encontraremos un desvío que nos adentrará en la circunvalación, dirección a Pedroche, la cual tomaremos. Cruzaremos el Arroyo Milano y llegaremos a una rotonda que tiene en el centro dos esculturas de vacas frisonas. Tomando la tercera salida, dejaremos  a la izquierda la depuradora de aguas residuales. Una vez en ese camino, recorreremos unos 800 metros, aproximadamente, hasta llegar a un desvío no asfaltado a la derecha, que une Dos Torres con El Guijo. Tomaremos este camino de la derecha. Recorrido un kilómetro, nos encontraremos con otro desvío a la derecha, que ignoramos, siguiendo así por el camino principal. Una vez recorridos 1,5 kilómetros aproximadamente, veremos la colonia de Cigüeñas blancas, fácilmente distinguible entre las copas de las encinas.

El acceso en bicicleta o a pié puede realizarse desde Dos Torres.

 

  • Descripción del PIOP.

 El paisaje que se puede apreciar es un claro ejemplo de dehesa. En él observamos un área repleta de encinas destinadas al uso ganadero, así como al aprovechamiento de diferentes productos forestales, como la leña.

Este PIOP nos permite disfrutar de una colonia de Cigüeña blanca que se estableció aquí como consecuencia de la cercanía del vertedero de residuos urbanos de Dos Torres. Como es bien sabido, esta especie habita en una gran diversidad de hábitats, prefieren los espacios abiertos y zonas húmedas, aunque no descarta ambientes urbanos, anidando en torres y campanarios. Son aves migratorias y, por lo tanto, emigran durante los meses de invierno en busca de alimento, pero en los últimos años cada vez son más las que se quedan en la Península Ibérica, aprovechándose del alimento encontrado en los vertederos. La mejor época para poder observarlas es a finales de invierno y principios de primavera donde podemos observar la época de cortejo en todo su esplendor, deleitándonos así con su hermoso crotorar.

A parte de nuestra especie estrella, en este punto también podremos encontrar otras planeadoras como Milano real y Milano negro, así  como una gran cantidad de paseriformes propios de la zona de dehesa, entre los que destacan: Carbonero común, Herrerillo común, Petirrojo europeo, Rabilargo ibérico, Alcaudón común, Pito real ibérico, Pico picapinos y, como no, la abundante Urraca.

  • Con otra óptica…La encina.

 No podemos adentrarnos en una dehesa sin conocer de primera mano una de sus especies más emblemáticas, la encina.

La encina (Quercus ilex) debe su nombre latino a la palabra celta “quercuez” que significa árbol hermoso. Cuenta la tradición celta que los druidas (sacerdotes celtas) celebraban sus ritos o debatían sus asuntos importantes en torno a la encina. De hecho el nombre druida tiene su origen en la encina: dru (encina), wid (saber, conocimiento), con el significado de “los que conocen la encina”.

También se relaciona la encina con dioses como, por ejemplo, Dagda, que cortaba el umbral entre los dos mundos con su hacha de madera de encina.

En cuanto a la morfología, se trata de un árbol de gran porte y frondosidad. Sus hojas son perennes y por lo general suele aceptar bien tanto las temperaturas extremas como la escasez de agua, características que hicieron que en la Edad Media se convirtiera en todo un símbolo de la inmortalidad.

Su fruto es la bellota, cuyo nombre procede del árabe “balluta” que significa encina. Maduran entre octubre y diciembre, adquiriendo un tono marrón oscuro y por lo general suelen caerse al suelo, para ser aprovechadas por la ganadería extensiva, de ovino, porcino y vacuno.

Aunque en la antigüedad se les otorgaba características inmortales, hoy día, esta especie está sufriendo una serie de problemas que impiden su desarrollo y que incluso están provocando la pérdida de este ecosistema. Entre ellos, diferentes especies de hongos, así como algunas plagas de insectos, lo que unido a los periodos de estrés hídrico y talas abusivas de sus ramas, están determinando la muerte de muchos individuos.

La encina, así como el sistema adehesado, tiene una gran importancia económica y social en la Península Ibérica, tanto por la gran extensión que ocupa, como por las actividades llevadas a cabo en él. En este sentido también hay que destacar la pérdida de actividades tradicionales, como el carboneo. Y no podemos olvidarnos que es un magnífico escenario donde un gran número de aves deciden establecer su morada.

  • Especies de interés:

Cigüeña blanca, Milano negro, Milano real, Pito real ibérico, Curruca capirotada, Carbonero común, Herrerillo común.

  • Muy cerca de aquí… Vistas panorámicas del Mirador de San Sebastián (Dos Torres).

El mirador de San Sebastian, levantado a escasos metros de la Ermita del mismo nombre, es buen lugar para poder contemplar la comarca de Los Pedroches con una panorámica de 360º. A sus pies el municipio de Dos Torres, enclave patrimonial y cultural de la comarca. Este mirador permite además ver aves planeadoras como la Cigüeña blanca, el Milano real o las rapaces carroñeras como el Buitre leonado.

 


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